Muchos futuros franquiciados se preguntan si en definita no es el franquiciado una especie de asalariado. La respuesta es no, ni debería funcionar como si lo fuera. Una de las grandes ventajas del sistema de franquicias es la condición de empresario que tiene el franquiciado y los beneficios que esto aporta a la relación entre ambas partes. El franquiciado debiera tener como objetivos mejorar su competencia en la zona, alcanzar sus propios objetivos y rentabilizar su empresa sin que esto afecte al sistema que el franquiciador le ha entregado.
Además, es lógico que el franquiciado tenga un mayor deseo y una mayor motivación para optimizar el rendimiento y utilidades de su negocio. En definitiva, el franquiciado es responsable de su propio éxito en la gestión de su negocio.



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